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Cuántas gratas noches he pasado, durante muchos años, en Avila, Cuenca, Toledo... observando y fotografiando el cielo, pues sólo conseguía hacerlo a más de 100 kilómetros de mi ciudad, Madrid. Un día me pregunté: es de verdad imposible ver y fotografiar el cielo, desde Madrid,en pleno centro de la ciudad?. Y me puse a trabajar en ello. Este Blog es el resultado. Espero que os guste, y sobre todo, poder transmitir a través del mismo que es fácil fotografiar el cielo desde los lugares con mayor contaminación lumínica, como es el centro de Madrid, y con equipos realmente sencillos. Solo es cuestión de ganas.


sábado, 11 de enero de 2014

Sirius fotografiada desde Madrid


Datos técnicos de la fotografía:

§   Tomas fotográficas: 16 lights x 1 min + 9 dark x 1 min

§   Procesamiento imagen: Maxim DL5+ Deepskystacker + Photoshop CS5.

§   Equipamiento:
  •   Refractor Fluorita Takahashi FS-78. Filtro CLS.
  •   Montura Orion Sirius EQ-G. SkyScan.
  •   CCD Luna 6.0 C. Enfocador Seletek Tarsero.
  •   Sistema autoguiada con CCD Luna QhY 5 mono.

Datos astronómicos del objeto fotografiado: 

Sirio, o Sirius en su denominación latina, es el nombre propio de la estrella Alfa Canis Maioris (α CMa, también Alfa Canis Majoris), la más brillante de todo el cielo nocturno vista desde la Tierra, situada en la constelación del hemisferio celeste sur Canis Maior. Esta estrella tan notable, que es en realidad una estrella binaria, es muy conocida desde la antigüedad; por ejemplo, en el Antiguo Egipto, la salida heliaca de Sirio marcaba la época de las inundaciones del Nilo, y ha estado presente en civilizaciones tan dispares como la griega, la maya y la polinesia. En ocasiones, y coloquialmente, Sirio es llamada «Estrella Perro» a raíz de la constelación a la que pertenece.
La componente primaria de las dos estrellas que conforman el sistema, Sirio A, es una estrella blanca de la secuencia principal de tipo espectral A1V que cuenta con una temperatura superficial de 10 000 K y que está alejada a unos 8,6 años-luz del Sistema Solar, lo que la convierte en la quinta estrella más cercana respecto al Sol. Su magnitud aparente en la banda B (azul) es -1,46, y en la banda V es -1,47.  Friedrich Bessel, en 1844, dedujo la presencia de una compañera, un objeto celeste muy tenue ahora llamado Sirio B o «el Cachorro», que fue observado casualmente por primera vez en 1862 por el constructor de objetivos astronómicos Alvan Graham Clark. Fue una de las primeras enanas blancas en ser descubiertas, su magnitud en la banda V es 8,44, su tipo espectral es DA2 y su temperatura superficial es de unos 25 200 K.5
Debido a ciertas irregularidades en la órbita del sistema Sirio formado por ambas estrellas, se ha sugerido la presencia de una tercera estrella, Sirio C, una presunta enana roja con un quinto de la masa del Sol y tipo espectral M5-9, en una órbita elíptica de seis años alrededor de Sirio A. Este objeto aún no ha sido observado y se discute su existencia real.
Con una magnitud aparente de -1,46, Sirio es la estrella más brillante del cielo nocturno, casi dos veces más brillante que la segunda estrella por brillo, Canopus,17 de -0,62 según el catálogo Hipparcos. Sin embargo, es superada por la Luna, por Júpiter y por Venus; en ocasiones incluso la magnitud aparente de Mercurio y Marte es superior. Sirio puede observarse casi desde cualquier lugar habitado de la Tierra. Únicamente aquellos que viven más allá del paralelo 73º N, varios grados por encima del círculo polar ártico, no pueden verla; y desde algunas poblaciones de altas latitudes, aunque puede divisarse, se eleva muy poco sobre el horizonte, por ejemplo en la ciudad rusa de San Petersburgo, donde sólo alcanza 13º sobre el mismo. Forma, junto a Proción y Betelgeuse, el triángulo de invierno para los observadores del hemisferio norte.Debido a su declinación de apenas −17°,1 Sirio se constituye en estrella circumpolar en las latitudes que van desde 73º S hasta el polo sur. A principios de julio, desde el hemisferio sur Sirio se puede ver tanto al atardecer, pues se pone tras el Sol, como al amanecer, cuando aparece antes que él.
Con las condiciones adecuadas, Sirio puede atisbarse a la luz del día a simple vista. Es necesario que, con Sirio en el cenit y el Sol bajo junto al horizonte, el cielo esté claro y que el lugar de observación esté situado a gran altitud; la reunión de estos requerimientos se cumple con mayor facilidad en el hemisferio austral a causa de la declinación de Sirio. Durante la noche, una de las alineaciones estelares más populares es que la prolongación de la línea imaginaria creada por las tres estrellas principales del cinturón de Orión —Alnitak, Alnilam y Mintaka— va a parar a Sirio hacia el sureste, a unos 20º, y a Aldebarán hacia el noroeste.

El movimiento orbital del sistema binario de Sirio hace que la mínima separación angular entre ambas estrellas sea de menos de tres segundos de arco y que la máxima sea de doce segundos de arco. Si se tiene la primera de las situaciones expuestas, distinguir a la pequeña Sirio B de su gran compañera es un desafío para el observador, ya que se necesita un telescopio de al menos 300 mm de apertura apoyado por unas condiciones de observación excelentes. En general, el obstáculo principal para observar Sirio B viene dado por la gran diferencia de magnitud entre la estrella primaria y la secundaria. Desde el año 1994, cuando ocurrió el último periastro del sistema Sirio, la pareja se ha ido distanciando entre sí, lo que facilita su visión por separado. Asimismo, para diferenciar ambas estrellas puede ser de utilidad un diafragma poligonal, ideado por Alexander Aitken, que modifique la luz proveniente de Sirio A para que Sirio B deje de ser imperceptible entre el brillo de la primera. El próximo apoastro tendrá lugar en el año 2018, cuando el sistema estará separado 12 arcsec con un ángulo de posición de 66º; el anterior sucedió en 1966, así que hasta el año 2010 no fue tan fácil distinguir la una de la otra.
A una distancia de 2,6 pársecs (8,6 años-luz), el sistema Sirio contiene dos de las ocho estrellas más cercanas al Sistema Solar y es el quinto sistema estelar más cercano a nosotros. Es esta proximidad, y no la luminosidad real de Sirio, la principal razón de que su magnitud aparente siga en la lista a Luna, Júpiter y Venus, idénticamente a lo que sucede con otras estrellas cercanas como Alfa Centauri y en claro contraste a lo que sucede con estrellas supergigantes y extremadamente luminosas como Canopus, Rigel o Betelgeuse, que a pesar de encontrarse muchísimo más lejos se cuentan entre las más brillantes del firmamento.102 A pesar de todo, no hay que olvidar que Sirio es alrededor de veinticinco veces más luminosa que nuestro Sol.
Tomando Sirio como referencia de distancias, la estrella de grandes dimensiones más cercana es Proción, a 1,61 pársecs (5,24 años-luz) de distancia.9 Se espera que la sonda espacial Voyager 2, lanzada en el año 1977 con el fin de estudiar los gigantes gaseosos del Sistema Solar, pase a una distancia máxima de 1,3 pc (4,3 años-luz) de Sirio dentro de aproximadamente 296 000 años.
 Nota Importante: los comentarios de datos astronómicos de los objetos fotografiados, contenidos en este Blog, están tomados de las siguientes fuentes de información:a) Fuente principal: Wikipedia, la Enciclopedia Libre (versión española). B) Fuentes complementarias: Observar el Cielo (Vol.I y Vol.II, David H.Levy); Fotografiar el Cielo (Vicente Aupi); Guía del Firmamento (Jose Luis Comellas); Guía de Campo de las Estrellas y los Planetas de los Hemisferios Norte y Sur (Jay M.Pasachoff); Manual de Observación y fotografía astronómica (Jean Lacroux y Denis Berthier).C) Fuentes y comentarios propios.

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